How I Met Your Mother 9x13-“Bass Player Wanted”: Review
¿Review del 9x13? ¿Y
qué pasa con la review del capítulo 12? Pues, esto, ejem…
Vale, si queréis
una review de “The Rehearsal Dinner”, aquí la tenéis: un capítulo malo de
solemnidad. Aburrido, previsible, sin chispa, en el que el único gag gracioso
está en segundo plano, y en el que se certifica por enésima vez que la relación
entre Robin y Barney me parece artificial a más no poder. Que no me la creo,
vamos. Eso es todo. Capítulo despachado. A por el siguiente.
Tampoco es que “Bass Player Wanted” haya sido una genialidad, aunque no es que haya estado mal ni mucho menos. Pero comparado con alguno de los capítulos de mid-season de anteriores temporadas, palidece un tanto. Y eso que aquí hemos tenido lo que tantos demandábamos: ración generosa de “Mother”. Y esta vez, en lugar de ejercer ella de guía espiritual como le habíamos visto hacer con Lily y Barney, es ella la que recibe las lecciones vitales de Marshall. Un Marshall al que se le tiene que haber quedado el culo de cartón tras tantos capítulos sentado en el asiento de un vehículo. Cielo santo qué pesadilla. A lo que vamos: al ser mayor la interactuación con la Madre, más facetas hemos visto de ella, algunas que afortunadamente mitigan un poco ese aura “mágica” que había adquirido merced a sus anteriores apariciones. Principalmente, hoy hemos comprobado que es una persona a la que no se le dan bien los enfrentamientos y que trata de evitarlos, lo que revela un punto de inseguridad y por tanto vulnerabilidad que nos la hace más humana, y por tanto, podemos empatizar aun más con ella. Ese es el objetivo de la temporada. Y Cristin Milioti lo hace a la perfección para que caigamos rendidos ante ella. La tenemos ahí, tan cerca ya de Ted, y de momento tan lejos. Lejos, hasta que se encuentre con la última pieza del rompecabezas: Robin. Por separado, tres de los miembros del grupo ya se han topado con ella, causando de una u otra manera un impacto en su vida. Pero en mi opinión va a ser el encuentro con Robin el más importante. Porque tengo la impresión de que va a ser Robin la que vea inmediatamente en ella lo que los demás todavía no han visto: que es la mujer perfecta para Ted. Robin siempre ha sido la clave de la serie. Nada tiene sentido sin ella, desde ese “¿conoces a Ted” del primer capítulo. Pero sobre todo, porque en su momento Robin prometió a Ted que le ayudaría a encontrar a la mujer de su vida. Y, o mucho me equivoco, así va a ser. Porque va a ser ella la que, de una manera u otra, provoque que Ted pronuncie la frase que llevamos nueve años esperando: “y chicos, así fue como conocí a vuestra madre”. Eso sí, espero que cuando llegue ese momento, ella no esté demasiado bajo los efectos del “pack Kennedy” que suministra Linus. No quedaría muy bien ese momento tan mágico con una Madre borracha como una cuba, ¿no?
Claro que no me
extraña que se de al alcohol, con un tipo como Darren pululando por ahí. Todos
hemos conocido alguna vez a alguien similar, un encantador de serpientes,
“vendemotos” como prefiero llamarles, que te seducen con sus halagos y que
resultan ser más malos que la tiña por todo el daño que generan a su alrededor.
No sólo se ha adueñado de la banda de la Madre, Super Freakonomics, sino que a
punto ha estado de echar al traste la amistad entre Robin y Lily, y entre Ted y
Barney. Era obvio que alguien más que Lily debía descubrir los planes de Ted de
trasladarse, de huir más bien, a Chicago, y lo lógico es que fuera Barney.
Normal que le siente mal la decisión de Ted, tanto por las formas como por el
fondo, más teniendo en cuenta el miedo al abandono que tiene Barney por toda la
historia con su padre. Tampoco las circunstancias son fáciles para Lily, viendo
cómo su marido ha antepuesto su sueño al de ella sin consultárselo siquiera. Lo
efectivas que son las “Marshpillows” para desfogarse con estas (y otras) cosas.
Claro que obviamente cuando ves que tu mujer le está sometiendo a un
tratamiento de cara-estómago a una efigie tuya, sabes que las cosas van mal.
Muy mal. La declaración de tregua (“pausa” es lo que tienen acordado entre
ellos) para no aguar la llegada de Marshall por fin al Farmhampton Inn no es
más que un receso antes de que tengan que afrontar el asunto seriamente, y no
sabemos las consecuencias que podrá traer. Pero bueno, por lo que parece, no
hay nada que un buen whisky de 30 años no solucione. Hasta el problema de la
Madre. Que no es por nada, me parece bastante exagerada y fuera de personaje la
reacción de Ted de noquear a Darren. Que no sería por falta de ganas de todos
nosotros, pero en esta ocasión se trataba de un accidente. Sea como sea, ese
puñetazo estoy seguro de que será también un elemento que jugará a favor de Ted
en el momento en el que conozca a la Madre. Por de pronto ya le ha granjeado la
primera copa.
Como os decía, no
ha sido el mejor de los episodios de mid-season,
y a lo mejor tampoco el mejor de la temporada. Pero nos deja varias cosas de
cara al futuro cercano (ya que no hay otro) que empezaremos a ver a partir de
enero. Por de pronto, ya está todo el grupo junto. Y hay una bofetada en
camino. Hondonadas de hostias para empezar el año. Que disfrutéis de las
fiestas.
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